lunes 21 de septiembre de 2009

de futbol, gallos y botas.

Capítulo I.
Horfandad.
Gonzalo “Chalo” es el tercero de cuatro hermanos, dos varones, además de Chalo se cuenta el benjamín “Tencho” de quien en este preciso instante no recuerdo su nombre y siendo que es el único Tencho al que conocí en mi vida, no sé a ciencia cierta a cual nombre le pertenece el referido diminutivo. Faltan dos hermanas en la cuenta, Margarita, la mayor y Eva que en realidad era gemela del que por aquello de lo bíblico fue nombrado Adán, pero que pereció sin cumplir siquiera el mes de vida por las complicaciones que le significaban la falta de aire en sus mal formados pulmones.
El padre de Chalo era el Mayor Napoleón Sigüenza, oficial de carrera del Guardia Nacional tuvo a cargo del destacamento de San Miguel el Alto, lugar donde se desarrolla la historia que nos ocupa y sobre el cual volveremos más adelante para describirlo con calma, del coronel no se sabe si nació en la ciudad de La Unión o en la de Sensuntepeque, lo que sí es un hecho es que debido a su carrera militar se veía obligado a viajar entre diferentes ciudades para hacerse cargo de los distintos cargos correspondientes a los destacamentos de la Guardia Nacional, acompañado por su puesto de su familia. La madre de Chalo, era Roselia Margarita Fragoso de Sigüenza, oriunda del pueblo “La Victoria”, como varios de los Fragoso, a escasos diez kilómetros de San Miguel, trabajaba como empleada domestica de una familia adinerada de San Miguel de quien no recuerdo su apellido pero sí, que residía en la llamada Casa Rosada, esta referencia obviamente responde al color de los muros y columnas de la misma que se ubica en la esquina norte de la casa de Chalo y tiene el estilo de las casas de las grandes plantaciones del sur de los Estados Unidos, no es excesivamente grande pero si lujosa, está enclavada en una de dos manzanas peculiares del pueblo pues las mismas tienen dimensiones especiales en cuanto al ancho de las mismas que es solo suficiente para un inmueble en lugar de dos o más que es lo normal en este tipo de poblaciones, esta característica se da tanto en la cuadra de enfrente de la casa de Chalo como en la del norte de la misma a la que pertenece la casa rosada, le da a esta la sensación de ser mas grande lo que en realidad es aunque a la parte norte del terreno que ocupa, a diferencia del resto de las manzanas ya mencionadas en las que las casas dan tanto a una calle como a la otra, si lo acompaña otro inmueble en paralelo, siendo este el que ocupa el cinematógrafo del pueblo, se dice que el material del que está hecha la casa rosada fue mandado traer a Francia, y de ahí su color peculiar que si bien en la actualidad es común en los inmuebles, en la época de su construcción, siglo antepasado, no lo era.
La familia Sigüenza si bien no puede ser considerada como adinerada, si tiene lo necesario para vivir, casa propia, y sobre todo la entrada económica fundamental que se desprende del empleo del mayor. Esto no durara mucho, a los escasos siete años Chalo se queda huérfano de padre, repentinamente el mayor acusa un agudo dolor de cabeza, por el mismo malestar es inyectado por el Doctor Juárez que reside justo contiguo a la casa de Chalo, a partir de dicha inyección la salud del mayor se deteriora aun mas y para la tarde ya está muerto, esta curiosa casualidad hace que Chalo llegue a sus últimos días de su vida convencido de que fue el Doctor Juárez quien provoco dolosamente la muerte del mayor; en que basa Chalo dicha teoría se preguntaran, a continuación la explicación, Chalo sin embargo su corta edad sabe que su hermana mayor, Margarita de dieciséis años, tiene un amorío con el Doctor, por lo que más tarde en su vida, encuentra en esta situación el motivo por el cual el Doctor Juárez aprovecho, según Chalo, el momento en el cual su vecino el mayor Sigüenza se acercara a él con el objeto de pedirle algún medicamento para su agudo dolor de cabeza, para causarle la muerte antes de que este se entere (esto se entiende irremediable) de la relación del mismo con su hija, el Doctor teme la reacción de la máxima autoridad militar del pueblo ante dicha situación, el piensa que seguramente conllevara a su muerte; cabe mencionar que sus temores no son infundados, en El Salvador de 1926 cualquier padre que encuentre mancillado el honor de una de sus hijas, en especial una de dieciséis años, reaccionara de la manera antes relacionada, es aun más probable esta situación si entendemos que el mayor es un militar que primero da gran valor al honor, segundo obviamente siempre anda armado y por último que siendo precisamente una autoridad militar puede proceder con total impunidad; de la misma manera podemos decir que a Chalo no le faltan razones para haber cavilado la ya establecida teoría. En cuanto al mismo tema, otros miembros de la familia de Chalo piensan que la causa de muerte del mayor pudo tener algo que ver con una diabetes no detectada, los elementos probatorios de esta teoría radican en que dos de los hijos y varios de los nietos del militar sufren o sufrieron dicha enfermedad, si volvemos a tener en cuenta la época en que se desarrollan los hechos y las carencias en cuanto al tema salud en general, esta hipótesis cobra tanto o más fundamento que la anterior.
Dejando de lado las teorías, tanto la de conspiración como la de la enfermedad crónica, aterrizamos en el hecho de que la muerte del mayor como era de esperarse deparo para la familia Sigüenza Fragoso una serie de graves vicisitudes en cuanto a lo económico; las mismas se agravaron dos años después cuando Chalo y sus hermanos pasaron a ser huérfanos en toda formalidad al quedarse sin madre, la señora Margarita también muere en circunstancias no muy claras no por variedad de hipótesis como en el caso de su esposo, sino por la falta de diagnostico en cuanto a la enfermedad que la hizo padecer por más de tres meses antes de finalmente fallecer. Así pues Chalo de nueve años y Tencho de siete, se ven al cuidado de sus hermanas adolescentes, Margarita y Eva de dieciocho y dieciséis años respectivamente.

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