martes, 23 de marzo de 2010

Jóvenes Vulnerables, Recomendaciones.

Con la finalidad de superar las limitaciones, carencias e ineficacia que se han identificado en el funcionamiento del eje de atención a grupos vulnerables, se plantean las siguientes recomendaciones preliminares, las mismas son esenciales y necesarias para el buen funcionamiento del mismo.

  1. Favorecer el Enfoque de Derechos: Se debe reenfocar el eje, estableciendo las obligaciones inherentes a la función del Estado respecto del sector de jóvenes en exclusión social (prevención e inserción social) las políticas públicas dirigidas a este sector deben de superar el enfoque altruista-asistencialista cuya premisa es de naturaleza subjetiva. Hay que trabajar en el marco de los instrumentos jurídicos nacionales e internacionales que hacen a los jóvenes sujetos de derechos (Constitución de la República y Convención Internacional de los Derechos del Niño y del Adolescente), y fomentar la creación de un cuerpo legal exclusivo para el sector juventud ya sea de naturaleza nacional (ley de juventud) o internacional (Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes).


     

  2. Fomento de la Interinstitucionalidad e Intersectorialidad: La coordinación entre los distintos sectores de gobierno, así como entre organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y la sociedad civil, representa un gran desafío al desarrollo de políticas y programas de atención a jóvenes en riesgo y desintegración social. Asimismo la coordinación es necesaria para lograr una atención integral a este colectivo en nuestro país. A continuación se definen algunos elementos considerados necesarios para la coordinación intersectorial e interinstitucional de políticas dirigidas a los jóvenes vulnerables:
  • El reconocimiento de los derechos, necesidades y potencial de los jóvenes vulnerables;
  • Una visión compartida sobre la atención integral de los jóvenes en exclusión social.
  • La voluntad política sustentable en el tiempo y el liderazgo técnico.
  • La consciente toma de decisiones conjuntas a nivel nacional.
  • La activa participación de la sociedad civil; asociaciones, fundaciones, familias, comunidades, etc.

La coordinación debe concretarse a través de compromisos, la construcción y la acción colectiva y así garantizar los derechos a los que son acreedores los jóvenes vulnerables. Se concluye que la alianza y el liderazgo son condiciones esenciales aunque de difícil logro para garantizar la coordinación intersectorial e implementar políticas integrales para la juventud vulnerable, además es necesaria una decisión nacional en el campo de la juventud en riesgo y desintegración social por el sector dirigente, sin la cual incluso una medida moderada que busque acuerdos, tal como la creación de un mecanismo de coordinación, generalmente no será muy efectiva.


 

  1. Alianzas con Iniciativas Civiles: Ciertas experiencias de la sociedad civil constituyen puntos de partida y precedentes de relevancia incluso para el propio Estado. Se debe de recurrir a la alianza con estas iniciativas para generar efectividad e impacto en la prevención, rehabilitación y reinserción de jóvenes vulnerables; dichos advenimientos deben ser evaluados y mejorados para poder ser reproducidos desde un enfoque de cumplimiento de obligaciones del Estado respecto del sector al cual están dirigidos.


     

  2. Sistematización de Formulación, Evaluación y Monitoreo: Se Recomienda implementar un sistema articulado que permita su utilización en la toma de decisiones y avanzar en el conocimiento de los dominios que nos competen; esto con la finalidad de diagnosticar y priorizar sobre las problemáticas a atender, medir los resultados de gestión y optimizar procesos, decidir sobre la continuidad de las iniciativas y dirimir sobre la reprogramación y reutilización del modelo. El cumplimiento de estos fines a través del mencionado sistema, permitirá:
  • Contar con una herramienta clave de apoyo a la gestión, a nivel de coordinación general, programas y proyectos
  • Comparar resultados intra y entre proyectos y programas
  • Analizar información transversal y longitudinalmente.
  • Relacionar los impactos logrados con los indicadores de gestión.
  • Complementar información originada en los mismos proyectos con la emanada de supervisiones y evaluaciones externas.
  • Generar una base de datos para el diseño de futuros proyectos.
  • Coordinar el flujo de información y mensajería entre los actores relevantes para la gestión.
  • Contar con una fuente de aprendizaje en materias sustantivas y de gestión.


 

Implementando este sistema se contara con herramientas de naturaleza técnica fundamentales para el desarrollo de las políticas públicas de juventud y para la medición de su impacto en la población beneficiaria.

viernes, 12 de febrero de 2010

Jovenes Vulnerables

Tercera Entrega

La situación delincuencial que vive el país, y en especial ciertos casos emblemáticos que se han dado a conocer, e impactado a la población salvadoreña, pone de nuevo el tema violencia-delincuencia juvenil en el tablero gubernamental, el presidente de la Republica ha presentado un nuevo plan de seguridad y ha llamado a los distintos sectores de la sociedad a participar en un esfuerzo de unidad en cuanto al tratamiento de esta problemática; me parece sumamente esperanzador este esfuerzo de concertación liderado por el ciudadano presidente, en especial porque dicha iniciativa tiene por finalidad la evaluación y diagnostico de la problemática, y por lo tanto las posibles soluciones están basadas en realidades estructurales y no responden a la necesidad de logros publicitarios. Al respecto del diagnostico, evaluación y presentación de soluciones en razón del tema de jóvenes vulnerables, las siguientes consideraciones.
En primer lugar hay que establecer que es fundamental atender y crear oportunidades, es decir, formular políticas públicas de juventud encaminadas a jóvenes en desventaja (excluidos socialmente) que por razones implícitas a su entorno y desenvolvimiento se encuentran en riesgo y desintegración social, es decir “jóvenes vulnerables”.
En el marco de diversos estudios y experiencias latinoamericanas documentadas en estos dominios, puede apreciarse que las que se han sustentado en enfoques preventivos, logran más y mejores impactos, incluso se ha constatado que las experiencias de prevención inespecífica (destinadas a los jóvenes en general) son las más eficaces; en razón de lo anterior los componentes de atención que deben ser establecidos en aras de atender la problemática juvenil y su relacion con la delincuencia y violencia social son:
· Prevención Inespecífica (atención primaria1)
· Prevención de factores de riesgo (atención secundaria2)
· Binomio Rehabilitación-Reinserción (atención secundaria y terciaria3)

1- Atención Primaria: Consiste en las medidas más generales y difusas que promueven acciones de no violencia y el incentivo de caminos alternativos a las conductas de riesgo que derivan en la desintegración social.
2- Atención Secundaria: Las políticas y los marcos legales se enfocan a desarrollar medidas centradas y dirigidas a grupos o individuos que merced a distintos factores (pobreza, entorno residencial, deserción escolar, falta de oportunidades laborales) se encentran en mayor riesgo de desintegración social (pandillerismo, drogodependencia, indigencia).
3- Atención Terciaria: Las políticas y marcos legales se orientan a intervenciones centradas en la atención a largo plazo, con posterioridad a la desintegración social, e intentos por reducir los traumas o la discapacidad de larga duración.
(Jóvenes Violencia y Gobernabilidad Democrática, Experiencias y desafíos en América Latina y El Caribe – Ernesto Rodríguez)

Las consideraciones que sobre este tema en particular se tienen pasan por recomendaciones preliminares de tipo esencial para la puesta en práctica de políticas públicas que cumplan la finalidad antes relacionada, propuestas puntuales y transversales en cuanto al desarrollo en las áreas de acción que deberán establecerse en consonancia con los componentes ya antes mencionados, dichas propuestas serán el tema de las siguientes entregas.

lunes, 8 de febrero de 2010

Jovenes Vulnerables, Segunda Entrega


El diagnostico y funcionalidad del Plan Mano Amiga – Mano Extendida, simplificado al establecimiento de estos como programas dentro del Plan Nacional de Juventud., parte de una premisa absolutamente carente de credibilidad, y además consonante con el enfoque asistencialista que fue la regla en los programas y proyectos sociales aplicadas en el gobierno anterior, y sigue siendo observado en la nueva administración, dicho enfoque, en cuanto a la temática que nos ocupa, puede resumirse en el siguiente enunciado: “La responsabilidad de los jóvenes vulnerables por su decisión de optar por vicios o renunciar a los valores positivos, en contraste con un Estado paternalista y bueno que tendera la mano hacia aquellos dispuestos a cambiar”.
Los programas “Mano Amiga” y “Mano Extendida” cuya finalidad como ya se ha mencionado, era una estrategia publicitaria de la anterior administración, y cuyo punto de partida carecía totalmente de credibilidad, nunca fueron seriamente desarrollados (en cuanto a los esfuerzos que plasmaban – prevención y rehabilitación – reinserción de jóvenes en riesgo y desintegración social) por parte de la dependencia de juventud mencionada, estos fueron puestos en marcha por medio de iniciativas seriamente limitadas y casi totalmente ineficaces; entre sus carencias más destacadas se pueden mencionar:
· El rol de rectoría y coordinación de un esfuerzo cuyo fundamento radicaba en la integración de programas públicos y privados ya existentes en las áreas a tratar, no se ejecuto jamás en el funcionamiento del eje.
· Las redes interinstitucionales que se planteaban en el Plan Nacional de Juventud nunca fueron establecidas en ninguno de los dos programas, existieron pequeñas muestras de estas para la puesta en práctica de algunos proyectos (Granja Escuela Izalco), mas sin embargo estos, no tuvieron impacto importante.
· La carencia de diagnostico y priorización de los problemas que debían de tratar los programas.
· Los proyectos que en la práctica fueron incluidos como parte de dichos programas, si bien respondían al tratamiento de las áreas de acción del eje, no fueron formulados de manera sistemática sino más bien respondían a la necesidad de logros publicitarios para la Secretaría de la Juventud y para sus distintos titulares.
· La falta de sistemas de evaluación y monitoreo de los programas y sus proyectos, y por lo tanto de cifras de impacto, eficacia y eficiencia de los mismos.
· El excesivo activismo de parte del personal del eje encargado de aplicar los programas, reflejo directo de la confusión en cuanto a la finalidad de la Secretaría, que radicaba en la formulación y diseño de políticas públicas de juventud, no en la ejecución de estas.
Según el plan mencionado, el eje de Atención a Grupos Vulnerables además de los programas de mano amiga y extendida, contaba con el programa Apoyos Solidarios cuya finalidad era crear redes de apoyo juveniles, familiares, escolares y empresariales para brindar soporte financiero y técnico a los jóvenes vulnerables; dicho programa nunca se desarrollo en los cinco años de funcionamiento de la Secretaría de la Juventud, y si bien la iniciativa y finalidad del mismo era interesante, su metodología lucia ineficaz y seriamente irreal.
No todo lo que en respecto del mencionado eje se refiere por parte del Plan Nacional de Juventud era malo o inservible; comenzando por la finalidad del mismo, se pueden mencionar además entre sus aciertos, el rol planteado para el eje como coordinador y rector de un esfuerzo que suponía la integración de iniciativas públicas y privadas en relación a los jóvenes vulnerables; las áreas de acción a las que hacia referencia (colectivos de jóvenes vulnerables previstos como beneficiarios) y las metas que se procuraban alcanzar. En este apartado sin embargo y en el marco de un nuevo esfuerzo nacional para dar tratamiento a estos colectivos juveniles, es necesario identificar sectores de la juventud nacional que fueron y siguen siendo obviados en cuanto al tratamiento de sus diferentes problemáticas como parte de una política pública que los tenga por destinatarios, estratos de jóvenes que se identifiquen en estado de exclusión social, y en consecuencia encaminar acciones de intervención para con los mismos.
Las limitantes identificadas en el eje relacionado, consecuencia de las observadas en el Plan Nacional de Juventud, y que en gran medida pueden hacerse extensivas al que fue el funcionamiento de la Secretaría de la Juventud en general, y el problema estructural de la violencia y delincuencia juvenil que asfixia al país son causas de esta serie de entregas en referencia al tema de los Jóvenes Vulnerables.

Juventud Vulnerable, Primera Entrega


Para contrarrestar el pobre funcionamiento de políticas represivas tipo “Mano Dura y Mano Súper Dura”, el gobierno anterior decidió convocar mesas de trabajo y foros antipandillas con amplia participación de sectores estatales y sociales involucrados con la problemática de la violencia y delincuencia juvenil; dichos esfuerzos dieron resultados importantes a nivel documental (“Programa Juventud en Desarrollo” - Oficina de Justicia Juvenil CSJ / Mesa Interinstitucional Permanente para la Atención a la Violencia y Delincuencia Juvenil, 2004 y “Construyendo Juntos una política de prevención, atención y control de la violencia, El camino recorrido por las mesas de trabajo. Balance y Perspectiva” – Foro Antipandillas / Convocado por el Ministerio de Gobernación, Junio de 2004.) Pero en realidad solo fueron utilizados por el gobierno de manera publicitaria y como una manera de acallar la crítica al “manodurismo” que a todas luces era ineficaz e ilegal (inobservancia y violación de derechos humanos, garantías constitucionales y procesales).
Como parte de la estrategia publicitaria que el gobierno ideo, en primer lugar con la convocatorias interinstitucionales, nació como segunda parte de la misma, el “Plan Mano Amiga – Mano Extendida”, que luego se transformaría en Programa Mano Amiga y Programa Mano Extendida (ambos como supuesto complemento integral de el Plan Súper Mano Dura) el fin del primero era aglutinar y alinear por medio de una red interinstitucional las alternativas de prevención de la violencia juvenil; el segundo utilizaría el mismo mecanismo en el área de rehabilitación.
Ambos fueron incluidos en el eje de Atención a Grupos Vulnerables, que a su vez era producto de la sectorización de problemas y necesidades juveniles que se plasmaron en el Plan Nacional de Juventud “JóvenES”, cuyo ente aplicador era la Secretaría de la Juventud; el objetivo de dicho eje era la creación de oportunidades para jóvenes vulnerables y excluidos (en riesgo o desintegración social).
El Plan Nacional de Juventud sin embargo, no se formulo a partir de los aportes de los diferentes actores institucionales y sociales que participaron en el proceso de discusión sobre los factores de riesgo social que conducen a la desintegración del colectivo juvenil, que tuvo lugar al inicio de la gestión anterior. La fuente del mencionado Plan, se limito a una encuesta independiente; lo que explica el porqué ignora numerosos estudios especializados que describen las precarias situaciones socio-económicas de la juventud salvadoreña, las condiciones de inequidad social y su relación con la exclusión, claramente identificadas por fuentes de innegable credibilidad.
Entre otras falencias, el Plan Nacional de Juventud., soslayaba la naturaleza multicausal de la violencia y la delincuencia juvenil y su relación con el entorno socio-histórico de la juventud, y aun más grave, el plan no partía de un conjunto de obligaciones inherentes a la función misma del Estado respecto del sector al cual estaba dirigido (La Juventud); el mismo no hacía referencia al marco jurídico correspondiente (Constitución de la República y Convención Internacional de los Derechos del Niño y del Adolescente), tampoco formulaba una articulación concreta constituida en el ordenamiento jurídico Salvadoreño; se limitaba a basarse en un enfoque de naturaleza altruista-asistencialista, en lugar de fundamentarse en uno que observara los derechos cuyos titulares eran y son precisamente los jóvenes.-