El diagnostico y funcionalidad del Plan Mano Amiga – Mano Extendida, simplificado al establecimiento de estos como programas dentro del Plan Nacional de Juventud., parte de una premisa absolutamente carente de credibilidad, y además consonante con el enfoque asistencialista que fue la regla en los programas y proyectos sociales aplicadas en el gobierno anterior, y sigue siendo observado en la nueva administración, dicho enfoque, en cuanto a la temática que nos ocupa, puede resumirse en el siguiente enunciado: “La responsabilidad de los jóvenes vulnerables por su decisión de optar por vicios o renunciar a los valores positivos, en contraste con un Estado paternalista y bueno que tendera la mano hacia aquellos dispuestos a cambiar”.
Los programas “Mano Amiga” y “Mano Extendida” cuya finalidad como ya se ha mencionado, era una estrategia publicitaria de la anterior administración, y cuyo punto de partida carecía totalmente de credibilidad, nunca fueron seriamente desarrollados (en cuanto a los esfuerzos que plasmaban – prevención y rehabilitación – reinserción de jóvenes en riesgo y desintegración social) por parte de la dependencia de juventud mencionada, estos fueron puestos en marcha por medio de iniciativas seriamente limitadas y casi totalmente ineficaces; entre sus carencias más destacadas se pueden mencionar:
· El rol de rectoría y coordinación de un esfuerzo cuyo fundamento radicaba en la integración de programas públicos y privados ya existentes en las áreas a tratar, no se ejecuto jamás en el funcionamiento del eje.
· Las redes interinstitucionales que se planteaban en el Plan Nacional de Juventud nunca fueron establecidas en ninguno de los dos programas, existieron pequeñas muestras de estas para la puesta en práctica de algunos proyectos (Granja Escuela Izalco), mas sin embargo estos, no tuvieron impacto importante.
· La carencia de diagnostico y priorización de los problemas que debían de tratar los programas.
· Los proyectos que en la práctica fueron incluidos como parte de dichos programas, si bien respondían al tratamiento de las áreas de acción del eje, no fueron formulados de manera sistemática sino más bien respondían a la necesidad de logros publicitarios para la Secretaría de la Juventud y para sus distintos titulares.
· La falta de sistemas de evaluación y monitoreo de los programas y sus proyectos, y por lo tanto de cifras de impacto, eficacia y eficiencia de los mismos.
· El excesivo activismo de parte del personal del eje encargado de aplicar los programas, reflejo directo de la confusión en cuanto a la finalidad de la Secretaría, que radicaba en la formulación y diseño de políticas públicas de juventud, no en la ejecución de estas.
Según el plan mencionado, el eje de Atención a Grupos Vulnerables además de los programas de mano amiga y extendida, contaba con el programa Apoyos Solidarios cuya finalidad era crear redes de apoyo juveniles, familiares, escolares y empresariales para brindar soporte financiero y técnico a los jóvenes vulnerables; dicho programa nunca se desarrollo en los cinco años de funcionamiento de la Secretaría de la Juventud, y si bien la iniciativa y finalidad del mismo era interesante, su metodología lucia ineficaz y seriamente irreal.
No todo lo que en respecto del mencionado eje se refiere por parte del Plan Nacional de Juventud era malo o inservible; comenzando por la finalidad del mismo, se pueden mencionar además entre sus aciertos, el rol planteado para el eje como coordinador y rector de un esfuerzo que suponía la integración de iniciativas públicas y privadas en relación a los jóvenes vulnerables; las áreas de acción a las que hacia referencia (colectivos de jóvenes vulnerables previstos como beneficiarios) y las metas que se procuraban alcanzar. En este apartado sin embargo y en el marco de un nuevo esfuerzo nacional para dar tratamiento a estos colectivos juveniles, es necesario identificar sectores de la juventud nacional que fueron y siguen siendo obviados en cuanto al tratamiento de sus diferentes problemáticas como parte de una política pública que los tenga por destinatarios, estratos de jóvenes que se identifiquen en estado de exclusión social, y en consecuencia encaminar acciones de intervención para con los mismos.
Las limitantes identificadas en el eje relacionado, consecuencia de las observadas en el Plan Nacional de Juventud, y que en gran medida pueden hacerse extensivas al que fue el funcionamiento de la Secretaría de la Juventud en general, y el problema estructural de la violencia y delincuencia juvenil que asfixia al país son causas de esta serie de entregas en referencia al tema de los Jóvenes Vulnerables.
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